Sorprenent

Quan tens 13 anys i dibuixes això durant una classe avorrida és sorprenent que quatre dècades després no estiguis a la llista de criminals més buscats.

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El hombre que recordaba mi pasado

Viernes 10 de noviembre por la tarde-noche, llibreria Dòria, Mataró.

Termino de presentar “Kentucky”, la primera (y fantástica) novela de mi amigo Aniol Florensa. De pronto se me acerca alguien, un caballero del público al que llamaremos Toni para no desvelar su auténtico nombre (que es Toni Gris), se presenta con mucha educación  y me dice que aún recuerda una historieta que publiqué en una revista de los hermanos de La Salle, cuando ambos estudiábamos allí, sobre la película “Rollerball”.

Me quedo alucinado. Nada más llegar a casa la busco (soy capricornio, nunca tiro nada). La revista se llamaba “Vida y deporte” y en ella yo hacía mis primeros pinitos como desastroso dibujante y peor crítico cinematógrafico. Lo he calculado: tenía 13 años. Esa es mi disculpa cuando le echéis un vistazo.

Lo que me parece verdaderamente fascinante es la memoria de ese personaje, Toni, que vino a llamar a las puertas de mi pasado. Si recordaba eso de mí, más de cuarenta años después, ¿a qué espera para escribir su biografía? Dios, nunca nadie habrá llenado una historia con tantos ni tan minuciosos detalles. Babeo sólo de pensarlo.

Yo creo que Proust tiembla de celos en su tumba.

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Nanorrobots

Cuando te toca escribir un guion sobre nanorrobots, lo mejor es empezar por un diseño súper realista.

O si no, tiras con éste.

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La postal

Montse, una ex compañera de Instituto, me envía esta foto que acaba de encontrar dentro de un libro.  Forma parte de una serie de postales navideñas que en diciembre de 1976 vendimos para pagarnos el viaje de Fin de Curso a Mallorca. Así que debí dibujarla con 14 años. Es curioso, había olvidado ese punto hippie que tenía de adolescente.

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Amigo de verdad

Dicen que un amigo de verdad es esa persona que, cuando te encuentras al borde de un precipicio, aparece en un helicóptero colgado de las piernas boca abajo, como los trapecistas, y te dice: “Salta, yo te cojo”.  Supongo que por eso tengo tan pocos amigos de verdad. Y ninguno tiene helicóptero.

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