Buenas y malas ideas

Siempre que recibo un nuevo encargo de guión, empiezo por tener una mala idea. No exactamente: es una idea cara. Para poder llevarse a la pantalla con garantías de éxito exigiría demasiadas horas de grabación, o de extras, o de decorados, o de efectos especiales (no siempre me excedo en el mismo punto, al ser  creativo voy cambiando, para sorprenderme). Continuar leyendo «Buenas y malas ideas»

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El odio justificado

Visito a mi madre en el área de salud mental del Hospital de Mataró. Es un poco “Shutter Island” sin Scorsese: guardia en la entrada, videportero, pacientes con la mirada perdida. Mi madre está mucho mejor. Me siento a su lado y charlamos. A su izquierda hay una joven musulmana de aspecto muy dulce. Sonríe todo el tiempo. Continuar leyendo «El odio justificado»

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Mi padre, mi maestro

Ayer mi padre salió de la ducha y murmuró: “Hoy me ha costado mucho vestirme.” Lo había hecho completamente al revés: llevaba las zapatillas cambiadas de pie, y los calzoncillos y la camiseta por encima de los pantalones y de la camisa. Yo estaba allí y me dio mucha pena, una pena difícil de describir,  como una brusca cuchillada en el pecho. Continuar leyendo «Mi padre, mi maestro»

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Ninot

Me he pasado el verano haciendo dibujitos. No por placer, sino por encargo. Aquí va uno de los descartados que es, al mismo tiempo, uno de mis favoritos. Lo malo es que nació condenado por su propio estilo, que no encaja con lo que se supone que tiene que ilustrar. De momento no puedo dar más pistas. Seguiremos informando.

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La risa

Esta noche (hace unas pocas horas) he intentado leerles un cuento a Nana y a Alba. No uno de mis cuentos sino uno bueno, estupendo: “La vida gris”, el que arranca el volumen recopilatorio “La palabra del mudo”, de Julio Ramón Ribeyro. Basa su perfección en un tono conciso y triste, que desde la primera frase va dando vueltas concéntricas en torno a la desesperanza hasta que culmina en un final tan inevitable como desgarrador. Pues bien: llevo un escaso minuto leyendo  cuando a mi mujer le da un ataque de risa. Continuar leyendo «La risa»

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Los que no existen

Contemplo a Natalie Portman atendiendo a los fans en la Mostra de Venecia y pienso: menos mal que es una de ellos. Si no, algo me impulsaría a coger el primer vuelo a la ciudad de los canales, averiguaría en qué hotel se aloja, la esperaría durante horas oculto tras una yuca del hall y, finalmente, le soltaría esa gran frase que he estado ensayando durante años con el fin de hacerla sonreír. Continuar leyendo «Los que no existen»

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La distancia al bordillo

Idea para un cuento a lo Richard Matheson: un matrimonio de cuarentones regresa a casa en su coche. Es tarde, la mujer se ha dormido y él conduce. Da varias vueltas a la manzana buscando aparcamiento, hasta que encuentra un hueco libre. Es muy pequeño, pero finalmente consigue meterlo con calzador. Al bajar, ve que el coche ha quedado a un palmo y medio del bordillo, pero decide dejarlo así.

El cuento en sí arranca al día siguiente, cuando el protagonista se dirige a su coche y ve que está en el mismo sitio donde lo dejó, pero… completamente pegado al bordillo. Continuar leyendo «La distancia al bordillo»

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