Chico & Rita

Por si acabáis de regresar de un planeta muy, muy lejano, y todavía no os habíais enterado, por fin se estrena “Chico&Rita”, la preciosa golosina visual y musical con la que Trueba, Mariscal y Tono han creado lo que parecía imposible: un estilo propio e inimitable de animación. Algo reservado hasta ahora al selecto club de los  Pixar, Miyazaki y pocos más. Les ha costado seis años de trabajo, pero ha valido la pena. Seguir leyendo Chico & Rita

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Embarazo en pausa

Para no complicar las cosas suelo decir que soy guionista y escritor. Qué más quisiera. O soy una cosa o la otra, raramente ambas al mismo tiempo. Por mi forma de trabajar, sudo sangre hasta que consigo meterme de lleno en un proyecto y, una vez dentro, me cuesta aún más salir, no paro de darle vueltas y más vueltas al tarro, voy puliendo ideas y diálogos en las horas más intempestivas (findes incluidos) y no pienso en nada más hasta que lo termino. ¿Perfeccionista? Qué va, dejémoslo en gilineurótico.  Seguir leyendo Embarazo en pausa

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Palabras

¿Una imagen vale más que mil palabras?

Depende.

Me encantan las imágenes. Los libros de ilustraciones. Las viñetas sin bocadillos. Las pelis mudas. Los largos plano-secuencia sin diálogo.

Pero disfruto enormemente (tal vez más) cuando un amigo me cuenta algo con todo detalle. Cualquier cosa. Una anécdota de su niñez, un pasaje que le ha impresionado de la biografía de Buster Keaton que acaba de leer, una opinión, un sentimiento, una crisis, un deseo, un subidón. Yo creo que eso nos hace humanos (los boquerones raramente se detienen a charlar).

Preguntarle a alguien por su hija y que nos muestre sus fotos más recientes en el móvil está muy bien, pero el pase debería completarse con un texto, una voz apasionada que contara los alaridos que pegaba la pequeña en la montaña rusa o las carcajadas que lanzó cuando ese señor con bigote pisó una caca y se puso hecho una fiera.

La inmediatez de Twitter es perfecta para según qué, pero la especie humana, por ADN, lleva siglos nutriéndose de historias. Y las historias necesitan su planteamiento, nudo y desenlace, sus amigos en torno a una mesa, su vaso de vino y su tiempo detenido, sin límite de espacios.

Hay un momento para todo. O debería haberlo.

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