La rebelión de los adjetivos

Llaman, el escritor abre la puerta sin mirar por la mirilla y se encuentra a doscientos adjetivos con cara de pocos amigos. Reconoce a algunos. El que se comporta como el cabecilla (Exuberante) es uno que el escritor había usado hasta la saciedad en sus primeros relatos pornográficos de juventud, como “Coñac en el coño” o “Mmmmm”.

-¿Qué queréis? -les pregunta.

-¿A ti qué te parece, calvo cabrón? -salta Exuberante, que tiene unos nunchaku asomando por el bolsillo del vaquero-. No somos tu puto klínex  ¿Crees que puedes abusar de nosotros y dejarnos tirados cuando te sale de la punta del nabo? ¿Eh, eh?

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Chavi, Tono, Chico y Rita

Que “Chico y Rita” pueda ganar un Oscar me ha llenado de alegría. En unos tiempos en que se juzga a jueces por querer hacer justicia, es bueno que sucedan cosas justas porque sí, de vez en cuando. La película es una maravilla; y aunque no tuve nada que ver con ella, la siento un poco mía, porque pasé los meses previos a su estreno preparando con Chavi otro proyecto que, finalmente, no pudo ser (en el cine, como en la vida, no todo sale como quisiéramos); pero por el camino cuajaron muchas otras experiencias, y todas buenas, con él y con su hermano Tono, otro de los padres de la criatura ahora nominada.

Recuerdo en especial un viaje relámpago a su refugio estival en Formentera. Seguir leyendo Chavi, Tono, Chico y Rita

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Eso y lo otro

Se quejan los profesores, dicen que los maleducados de sus alumnos les han perdido el respeto, que ya no existen valores esenciales que imperaban antes, como el respeto a la autoridad. Tienen razón en una parte: les han perdido el respeto. Pero creo que la culpa no es de los  alumnos, ni de los padres, ni de los profesores, ni de si le falta o le sobra un año a la ESO, ni de si hay que hacer una semana blanca a medio curso o si es bueno o malo que el alumno vaya a un colegio de uniforme o tenga marihuana en la taquilla. Para mí todo eso son  palos de ciego para fingir que el ministro o el aspirante a ministro de turno se preocupa de la educación como concepto genérico. Chorradas. Creo que tendríamos que agarrar el toro por los cuernos de una vez y admitir, entre todos, que lo que no chuta es el producto que  tenemos entre manos, amigos: la materia educativa tal y como está planteada. Seguir leyendo Eso y lo otro

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Renoir y Renoir

El de la izquierda es un atorretrato de Renoir (el pintor, no el reponedor de refrigerados del  Carrefour Cabrera). El de la derecha, también. El tiempo que separa uno de otro hace que no parezcan ni el mismo modelo ni el mismo pintor. El modelo joven mira desafiante al espectador, casi podría ser un cruce entre Miguel Bosé y un mosquetero. El anciano lo hace con nostalgia y cierta ironía (o eso me parece). El pintor joven acribilla la tela de pinceladas enérgicas, casi furibundas. Los trazos del Renoir maduro son más suaves, relajados. Menos intuitivos, más precisos.

¿No nos ocurre lo mismo a todos, a medida que vamos practicando esto de la vida? A mí sí, por lo menos.

Y supongo que también a mi amiga Mari (alias Carmen Navarro), que me sugirió este post mientras visitábamos la orgasmática exposición “Impressionistes” en la sala Caixafòrum de Barcelona.  Parece mentira que aún existan placeres tan inmensos… y gratis.

Por cierto: mola el sombrero, Auguste. ¿Es de H&M?

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Giros inesperados

Mi amigo P. acaba de tener un infarto y voy a visitarle al hospital. Me da por bromear. Le digo: “¿Sabes? Hay otros métodos para dejar de fumar”. Reímos. Porque sí, porque es lo que toca (qué, si no). Hablamos de lo poco que faltó. Se sintió mal, llamó a un amigo médico, a este no le gustaron los síntomas, le dijo que fuera inmediatamente al hospital, y esto le salvó la vida. Si su amigo médico  llega a estar reunido, o le hubiera dicho eso que dicen muchos médicos (“Seguro que solo es estrés, tranquilo”), o si P. hubiera pensado: “Bah, me acuesto un rato y ya iré luego”, fundido en negro y cartelito de “The end”. Qué fuerte. Seguir leyendo Giros inesperados

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Pequeños objetivos

Estuve practicando varios meses sin que ella se diera cuenta. Por fin llegó el día. Conté hasta tres mentalmente y me di la vuelta. Nunca lo había hecho tan rápido. Durante una fracción de segundo mi sombra se quedó quieta, sin saber qué hacer. Luego solté una carcajada, ella no dijo nada y todo volvió a ser como siempre.

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Un vistazo

Antes solía viajar en tren. Un día me senté junto a un    hombre flaco y vestido de negro que hojeaba el periódico. Hice lo que habría hecho cualquiera: echar un vistazo. Era un periódico del día siguiente. Desde entonces voy en coche.

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13

Alba nació en 1999. Justo a tiempo para poder hacerse la chula y decir que ha conocido dos siglos. Y le encanta el 13. Así que hoy es su gran día. Para celebrarlo,  me he acordado de cuando era un bebé,  en general, y en concreto de una noche que no paraba de berrear, me la llevé al sofá, la puse sobre mi barriga, y se quedó frita al instante. Fue uno de mis mayores triunfos. Hoy me costaría un poco más.

T’estimo, bitxo.

Per molts anys.

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La campaña

Creo recordar, o a lo mejor lo he soñado, que la famosa señora que cada año entraba la primera en las Rebajas del Corte Inglés resultó ser un fake; es decir, que estaba contratada por los directores de campaña de los grandes almacenes. Lo que se lleva ahora es más cool: Desigual viste a los jóvenes que se presentan en ropa interior.
Y la cosa sale en todos los noticiarios, incluso en TV3 (con el consecuente peligro de que Marta Ferrusola ponga los ojos en blanco, gire la cabeza ciento ochenta grados, chille en latín y explote al ver a un hombre distinto a Jordi Pujol en calzoncillos), y eso que los directores de informativos son tremendamente  rigurosos con el material que escogen. Seguir leyendo La campaña

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