Orgullo de padre

Este es el diploma que acredita que esta mañana mi hija ha quedado primera en un concurso de logotipos a favor del medio ambiente. Ha dibujado una bola del mundo que era, en realidad, el centro de una margarita cuyos pétalos de agua se estaban desprendiendo. Muy guai. El premio es un cheque de 50 euros para gastar en Abacus, que no está nada mal. Yo, de (más) pequeño  sólo gané un concurso de dibujo que organizaron los hermanos de La Salle. Dibujé un marinero fumando en pipa, al que titulé “Lobo de mar”, y de trofeo (un tanto surrealista, en la línea del centro) me dieron un balón de fútbol de reglamento. Eso fue un viernes por la tarde. El sábado por la mañana salí a jugar la mar de feliz y dicharachero con el balón y unos amigos, uno de ellos le dio un torpe puntapié, el balón cayó rebotando calle abajo y, cuando llegamos, había desaparecido (Música de “The twillight zone”)

Le he dicho a Alba: “Si en Abacus hay balones, ¡no lo cojas, por Dios, sólo te traerá disgustos!”. Me ha mirado con esa mirada suya, de “Qué raro es mi padre”, y me ha dicho que tranquilo, que seguramente optará por algún libro o disco.

Es lista, la puñetera.

0

Aperitivo inédito

Al principio fue muy delicado.

La tumbó sobre la cama y le susurró al oído:

-Cierra los ojos.

Obedeció, aunque lo mismo hubiera dado lo contrario porque la habitación estaba a oscuras. Él comenzó a besarla despacio, muy despacio, por todas partes menos en la boca. Iba posando los labios (a veces solo una brizna de aliento) en la frente, las mejillas, la nariz, las pestañas, las orejas, el cuello. Al menor estremecimiento cambiaba de objetivo. Naira se dejaba hacer, sorprendida y excitada por el extraño dominio que ejercía tanta ternura sobre ella. Pronto a los besos se sumaron las caricias. Las manos de Joan eran  fuertes y parecían abarcarlo todo al mismo tiempo, recorrían la suave llanura del vientre y las caderas y masajeaban los senos y se deslizaban bajo el camisón e iban y venían  entre los muslos con los dedos al rojo vivo.

Naira lanzó un suspiro y separó las piernas.

Continuar leyendo “Aperitivo inédito”

0