Gravity: viaje alucinante al fondo de la depre

Gravity podría haber sido uno de aquellos ñoños telefilms de sobremesa de un domingo por la tarde en Antena 3. Podría haber arrancado con una madre que despide amorosamente a su hija a la puerta de la escuela, se va al trabajo (de doctora especializada), y la llaman para comunicarle que su hija ha muerto en un estúpido accidente.  La protagonista cae entonces en una profunda depresión  acompañada de las inevitables crisis de ansiedad; le baja la autoestima (con frases tipo “Dios, yo no sirvo para esto”), deja su trabajo y contempla cómo su marido, también golpeado por la tragedia, se va distanciando cada vez más, hasta que llega un momento en que no le reconoce, es un hombre destrozado, un lastre más en su vida. Por eso, aunque su psicólogo le aconseje que se agarre a él, no tiene más remedio que abandonarlo. En cualquier caso, menos mal que cuenta en todo momento con su psicólogo, que además de tener sentido del humor es guapo (aunque no tenga los ojos azules sino castaños), y que le enseña a respirar a sorbitos y no a tragos largos para superar las crisis de ansiedad. Pero llega un punto en que ella adquiere dependencia de él, se siente atada como con un cordón umbilical, y él, que es un peazo profesional, corta ataduras y le dice que es el momento de superarlo sola (“Tú puedes, nena: yo confío en ti”).

Ella busca puntos de anclaje diversos: tal vez una visita a su madre, que vive a cien kilómetros, y que le ofrece un refugio temporal; hasta que discuten y la cosa acaba incendiándose. Tal vez un revolcón fugaz con otro hombre (ruso o asiático), que está a punto de hundirle en otra profunda depresión; pero entonces recuerda los consejos del psicólogo, saca fuerzas de flaqueza y sigue adelante. Tal vez emprende una nueva vida en otro país exótico…

Buf. Eso podría haber sido Gravity. Un pestiño indigerible. Afortunadamente, en manos de Cuarón todo lo trillado se convierte en metáfora visual, y el resultado es hipnótico, emotivo y apabullante. Y  lo más extraordinario es que como peli de acción también funciona.

Hay, incluso, quien la confunde con una peli de astronautas.

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