Cuenta el sabio Salomón Guilapo que estando Joe, un erizo de setenta kilos y pico, durmiendo boca arriba, despertó de golpe y, al tratar de incorporarse, descubrió que la había cagado y bien, pues las aceradas púas de su espalda le mantenían inmovilizado en el suelo. -¡Joder, qué burro soy! -pensó en voz alta-. Juro – Leer más –

2