La paciencia y el arte

Esto no es una foto. Es una pintura al óleo sobre madera de Bryan Drury. Hiperrealismo en su máxima expresión. No soy crítico de arte, así que no pienso meterme en el pantanoso debate sobre si las obras de este estilo tienen más o menos mérito que, pongamos, las de un Tàpies. Sólo quiero decir dos cosas: 1) No te levantas un día cualquiera, haces el pis matutino y, antes de desayunar, te plantas ante una tela en blanco (una madera, en este caso) y, en un arrebato de genialidad, pegas cuatro brochazos furiosos y  ya lo tienes. Una obra así exige mucha energía y disciplina, además de un dominio absoluto de la técnica. Intuyo que es como escribir una novela (sumando árbol tras árbol hasta completar el bosque, como diría Murakami), sólo que con un pincel. Prohibido precipitarse, o todo se va al carajo. Y 2) ¿Te imaginas que, una vez terminado, la modelo le echa un vistazo y te dice: «Uy, no, me has sacado demasiado seria. Píntame otro.»

1

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.