Qué oportunos

Hay padres que para conseguir que sus bebés se tomen la papilla, hacen el avión. El bebé se distrae con la mano que planea, deja de rebelarse, abre la boquita y acepta la cuchara.

Esa repentina adoración por la independencia que les ha entrado de golpe a los cabecillas de Convergència, después de tantos años de jugar a la puta y a la Ramoneta, parece exactamente eso: una  estrategia para seguir recortando  a saco cultura, educación, sanidad y  sueldos de los funcionarios en 2012, mientras muestran la estrella de Belén de un hipotético estado catalán en el horizonte. Como diciendo: “Nosotros somos guays, tíos. Lo que pasa es que no tenemos más remedio que recortar  porque aún no somos independientes. Si lo fuéramos, veríais cómo  nos volvemos súper enrollados con todo lo que ahora nos la suda como a cualquier partido de derechas. Si me apuráis, hasta Oriol Pujol se dejará el pelo a lo rasta.”

No trago.

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