Chavi, Tono, Chico y Rita

Que “Chico y Rita” pueda ganar un Oscar me ha llenado de alegría. En unos tiempos en que se juzga a jueces por querer hacer justicia, es bueno que sucedan cosas justas porque sí, de vez en cuando. La película es una maravilla; y aunque no tuve nada que ver con ella, la siento un poco mía, porque pasé los meses previos a su estreno preparando con Chavi otro proyecto que, finalmente, no pudo ser (en el cine, como en la vida, no todo sale como quisiéramos); pero por el camino cuajaron muchas otras experiencias, y todas buenas, con él y con su hermano Tono, otro de los padres de la criatura ahora nominada.

Recuerdo en especial un viaje relámpago a su refugio estival en Formentera. Hubo risas, una barbacoa, una guitarra, canciones y buen rollo. De todo menos hablar a fondo de trabajo. Supongo que eso ayuda a que las cosas acaben funcionando: plantearlas siempre como un juego. Y si al final no salen, que nos quiten lo bailao.

En fin: un Oscar sobrevolando Palo Alto. Joder, amigos, qué nivelazo. Y con un 600 trucado, jodidos garriris de los cojones, menuda potra. Bueno, y un poquito de talento.

Como ya os dije, si os vais a vivir a Hollywood, mandad una postal de vez en cuando.

Felicidades, porque ya habéis ganado.

Y seguid creando vuestra suerte.

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