La campaña

Creo recordar, o a lo mejor lo he soñado, que la famosa señora que cada año entraba la primera en las Rebajas del Corte Inglés resultó ser un fake; es decir, que estaba contratada por los directores de campaña de los grandes almacenes. Lo que se lleva ahora es más cool: Desigual viste a los jóvenes que se presentan en ropa interior.
Y la cosa sale en todos los noticiarios, incluso en TV3 (con el consecuente peligro de que Marta Ferrusola ponga los ojos en blanco, gire la cabeza ciento ochenta grados, chille en latín y explote al ver a un hombre distinto a Jordi Pujol en calzoncillos), y eso que los directores de informativos son tremendamente  rigurosos con el material que escogen. Si no, no dedicarían tanto tiempo al notición de que Carme Chacón se presenta (¡Se presenta! Dios, es lo más fuerte que ha ocurrido desde el rumor de que el pene humano, mediante una serie de injertos, puede usarse como abanico los días calurosos)  Pero volviendo al tema: me cuesta creer que haya tantos pijos dispuestos a salir semidesnudos por la tele a cambio de un par de prendas gratis. Parece más bien una promoción de los setenta: “Regalamos discos de Fernando Esteso al primero que se presente en gayumbos o cepillándose una oveja”.

Sea verdad o un invento de algún iluminado del marketing, es evidente que la campaña hace felices a todo el mundo: a los señores de la marca, que se ahorran tener que poner  anuncios carísimos por la tele; a los señores de los telediarios, que disponen de una imagen a lo vídeos de primera para amenizar la siempre tediosa información; y al resto, porque cuando vemos a la peña en paños menores comprando ropa súper guay de la muerte sabemos  que este mundo tan gilipollas sigue su ciclo, girando con normalidad. Y eso nos llena de paz.

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