El niño desaparecido

Hice estos dos dibujos, por separado, cuando trabajaba en TVE en Sant Cugat. En el original, el niño con orejas de Palomino y cara de mala hostia era mucho más pequeño que el bocadillo de sus pensamientos. Pero se me ocurrió la idea de mezclarlos, y como aún no existía la informática (¡Qué antediluviano parece ahora: redactábamos las noticias con máquina de escribir y papel carbón!), se me ocurrió ir sacando ampliaciones/ reducciones de uno y otro con la fotocopiadora, hasta que el efecto me gustara (lo sé, es triste usar las fotocopiadoras de la empresa para esto, pero es que probé una vez lo de inmortalizarme el culo y el resultado fue patético).

Luego me pasé un buen rato recortando con tijeras, pegué y volví a fotocopiar, hasta que conseguí el resultado de arriba. Lo malo es que, con tanto trajín, el niño original (hecho con Bic azul, si no recuerdo mal) debió de perderse. A lo mejor es que se quedó escondido en la fotocopiadora de las ampliaciones porque no quería crecer, como aquel otro de Nunca Jamás. A lo mejor aún sigue ahí, espiando todos los papeles, todas las noticias, todas las cartas de dimisión que a diario circulan por una redacción de informativos. Si le habéis visto, fingid que no. Me encantaría recuperarlo, pero tiene aspecto de ser muy independiente.

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