Mango y papaya

Están sucediendo tantas cosas importantes en el mundo que me ha costado decidirme por una, pero ahí va: desde hace tres semanas estoy enganchado al Activia con mango y papaya. Me encantaría que los de la Danone me pagaran por decir esto, pero no, es que realmente es así. Hace tres semanas no sabía  que existiera (es más: si Dios se me hubiera aparecido en forma de zarza ardiendo para ordenarme que elaborara una lista de 163.579 combinaciones de dos ingredientes para yogur, la de mango con papaya habría sido, muy probablemente, la 163.578, justo antes de la de orín de ñu con gasolina) y, sin embargo, hoy  no puedo vivir sin él.

Sospecho que con la mayoría de cosas importantes de este mundo ocurre algo parecido. Con el amor, por ejemplo.  Casi siempre el mejor no es el que entra a la primera por los ojos, sino el que nos desconcierta a la primera cucharada. Bon profit.

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