Los otros planos

Ver tan a menudo catástrofes por la tele no debería convertirlas en un espectáculo de entretenimiento, una especie de peli de Roland Emmerich con maquetas a tamaño real y efectos especiales de  Madre Naturaleza SFX Corporation. Pero es evidente que algo de eso ocurre. Los planos aéreos en directo del tsunami de Japón son tan acojonantes que casi vienen ganas de poner a tope el Home Cinema. Lo malo es que ahí no ha habido story board previo, que los centenares de muertos en las playas no son extras que volverán a levantarse cuando la cámara deje de rodar. 

Yo me saqué el carné de conducir a los dieciocho. Medio año después ya había destrozado un par de coches. De eso hace algún tiempo, pero aún recuerdo la horrible sensación que tuve en cada choque. La impotencia del justo antes. Los escalofríos del después que se prolongaron varios días.

No es como en las pelis. John MacLane, el personaje, puede triturar veinte camiones en una misma escena y salir tan pancho.  A Bruce Willis, la persona, seguro que le dolería más.

Lo mismo ocurre con el drama nipón. Además del asombroso teaser del tsunami, hay millones de primeros planos mucho más modestos que nunca veremos, llenos de impotencia justo antes y de escalofríos y dolor después.

Esa es la peli que hay que recordar cuando se acaban las noticias.

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