Embarazo en pausa

Para no complicar las cosas suelo decir que soy guionista y escritor. Qué más quisiera. O soy una cosa o la otra, raramente ambas al mismo tiempo. Por mi forma de trabajar, sudo sangre hasta que consigo meterme de lleno en un proyecto y, una vez dentro, me cuesta aún más salir, no paro de darle vueltas y más vueltas al tarro, voy puliendo ideas y diálogos en las horas más intempestivas (findes incluidos) y no pienso en nada más hasta que lo termino. ¿Perfeccionista? Qué va, dejémoslo en gilineurótico. 

El verano pasado yo estaba embarazado de ocho meses de mi nueva novela (“La niña que hacía hablar a las muñecas”, es la primera vez que suelto el título así, en público): ciento ochenta días para recoger documentación como un loco y sesenta y pico más para arrancarla (llevaba escritos el prólogo y los dos primeros capítulos, unas sesenta páginas en total). Entonces llegó septiembre y a mi Otro Yo, el guionista, el gilineurótico, le cayeron dos encargos de los gordos: gala de los Goyas y peli de animación.

Y el embarazo sigue en pausa hasta el día de hoy.

Nada, ni una triste página más, ni un adjetivo, ni una idea nueva desde aquel lejano septiembre.

Tengo a mis pobres criaturas hibernando, atrapadas en medio de esa nada absurda que es una novela que aún no lo es, que no es nada, apenas unas cuantas pistas de lo que podría ser si todo encaja.

Lo peor es que se trata de una historia larga y compleja, uno de esos Everest literarios que exigen tiempo, mucho tiempo, además de sacrificio, para llegar vivo a la cumbre.

Hyde, que me conoce, enciende su gigantesco puro y me dice: relájate, capullo, paga la hipoteca a fin de mes y disfruta del momento sin quejarte. Al fin y al cabo estás haciendo cosas con las que cualquier guionista soñaría.

Pero Jeckyll no puede evitarlo, y cada vez que se levanta de madrugada y enciende la luz de su despacho, añora esa barriga que crecía lenta, inexorable, hermosa.

Total, que hoy le he dado cancha para que proteste.

De vez en cuando también se lo merece.

0

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.