La memoria

Hay una frase de Mark Twain que siempre me ha gustado: “De pequeño solía recordarlo todo, hubiese sucedido o no.” Refleja muy bien lo que somos los seres humanos: máquinas de inventar batallitas en potencia. Idealizamos los recuerdos a nuestra voluntad, borramos los malos, mejoramos los buenos. El mar donde nos bañamos por las vacaciones es más turquesa cuando lo describimos en la cena de amigos. La anécdota de la mili es mucho más graciosa. El funeral, más emotivo.

La foto de arriba es de mis padres de novios. Yo, por supuesto, jamás llegué a conocerles con esa pinta, nací veinte años después. Y, sin embargo, he decidido que es así como quiero recordarles. Supongo que me resulta inevitable: además de usar la memoria como todos, para archivar pedazos de vida a mi antojo, me gano la vida escribiendo, ergo soy un doble mentiroso habitual.

Mis padres son así. Forever.

Y menos mal que tengo memoria.

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