La distancia al bordillo

Idea para un cuento a lo Richard Matheson: un matrimonio de cuarentones regresa a casa en su coche. Es tarde, la mujer se ha dormido y él conduce. Da varias vueltas a la manzana buscando aparcamiento, hasta que encuentra un hueco libre. Es muy pequeño, pero finalmente consigue meterlo con calzador. Al bajar, ve que el coche ha quedado a un palmo y medio del bordillo, pero decide dejarlo así.

El cuento en sí arranca al día siguiente, cuando el protagonista se dirige a su coche y ve que está en el mismo sitio donde lo dejó, pero… completamente pegado al bordillo. No ha cambiado nada más. Las puertas del coche están cerradas, el cenicero limpio, no falta ni un papel en la guantera.

Llama a su mujer para contárselo, pero ella no recuerda que aparcara mal la noche anterior. En el trabajo, todos le quitan importancia: era de noche cuando volvió a casa; seguramente se imaginó que había más distancia hasta la acera, estas cosas pasan a menudo.

Él acaba olvidándose del tema.

Dos semanas después discute acaloradamente con su mujer (ella ha descubierto que tiene una amante), ella intenta golpearlo, él la empuja y, accidentalmente, la mata. Asustado, mete el cadáver en el maletero, conduce hasta las afueras y lo entierra. Al día siguiente, lo primero que oye al despertar es el sonido de la ducha y la voz de su mujer cantando.

(Bien pensado, a lo mejor da para algo más que un cuento. Mejor lo dejo aquí)

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Categorizado como CUENTOS

Por Pep Bras

Escritor y guionista. + de 20 libros publicados. El más reciente, "La niña que hacía hablar a las muñecas" (Siruela, 2014). He escrito para Buenafuente (16 años en El Terrat), la Otero y la Gemio, entre muchos otros.

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