22 Septiembre, 2016

In-Edit para leer

“Era uno de esos sábados nublados en los que el sofá de casa parece dar sentido a tu existencia. La siesta familiar más larga del mundo (en pijama, de profesionales) dio paso a una ensaladera llena de palomitas y a su correspondiente peli. Escogimos el documental del que todo el mundo hablaba, uno que había ganado el Óscar y que contaba la vida de un cantante que no conocía ni Dios. Y ya está. En el momento de darle al play, esos eran todos los datos que mi hija, mi mujer y yo teníamos de Searching for Sugar Man.”

Así arranca “El día que Sugar Man hizo llorar a Alba”, mi artículo para el súper libro de Toni Castarnado sobre el Festival In-Edit, que cuenta con la colaboración de muuuuucha gente sabia (y ahí es donde destaco yo, como nota discordante).

El día 4 de octubre se presenta en la Moritz.

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5 Agosto, 2016

La BMR i la Viqui

Quan van escollir-me Autor de Capçalera 2016 de la Biblio Martí Rosselló de Premià de Mar em vaig sentir mooolt content, i això que encara no sabia que em farien una entrada tan xula a la Viquipèdia. Va, feu-hi una ullada…

https://ca.wikipedia.org/wiki/Pep_Bras

La Núria Navarro i la Maribel del Molino, que són dues de les carinyoses mares de la criatura, em van dir que parés ja de donar-los les gràcies. Ara que no em senten hi torno des del blog.

(I ja us avanço que, a canvi, preparo una mena de flashmob literari que pot ser molt divertit. Winter is coming. Escriptors premianencs, esmoleu les neurones!)

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3 Julio, 2016

Monigotes en equipo

Mi hija y yo dibujando monigotes a cuatro manos en unos mini post-it de 5X5. Alba empieza, dibuja durante tres segundos, para y sigo yo… y sale lo que sale. Muy recomendable para pasar el rato.

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24 Junio, 2016

El plan de Cerebro

He tardado meses, años, en descubrir su maquiavélica farsa. Yo también creía que Rajoy era el presidente más cortito de la historia de la democracia. Yo también esperaba ansioso ese nuevo corte de vídeo con su (pen)última metedura de pata, esa frase de tonto del pueblo en el peor contexto, esa expresión de idiotez supina en su rostro. Yo también creía que en vez de un presidente normal nos governaba un chascarrillo. Pero no. Hoy la punta del ala de un ángel de la lucidez debe de haber rozado mi frente porque, por fin, lo he visto claro: Mariano es listo, muy listo, el cabrón. Si no fuera porque él es real (o eso dicen), no tendría por qué envidiar a los grandes genios del mal que le precedieron: James Moriarty, Ozymandias, Kaiser Soze o El Joker.

Voy a decirlo ya: mi tesis (y a la mierda los “presuntamente”, estoy seguro de ello) es que ha sido este hombrecillo aparentemente inútil (al que a partir de ahora llamaré Cerebro) quien ha filtrado la charla entre Jorge Fernández Díaz y el Innombrable de l’Oficina Antifrau.

Sí, claro: en cualquier país civilizado sería un plan suicida. En cualquier país civilizado, un ministro de Interior pillado in fraganti utilizando los mecanismos de estado (perdón: utilizando a un topo chulito, de palco de Bernabeu, infiltrado en los mecanismos de estado de una nación sin estado) dimitiría o sería cesado de modo fulminante; y el presidente que lo escogió se pondría rojo de vergüenza hasta las raíces del pelo mal teñido y tendría que dar explicaciones públicas de por qué su partido merece seguir llamándose demócrata. Pero esto es España, amigos. España, coño, con dos cojones. Un lugar por el que campó a sus anchas durante cuarenta años un dictador; y que cuarenta y un años después de que estirara la pata dejándolo todo atado y bien atado, sigue sin pedir perdón ni Dios ni su puta madre, siguen las cunetas llenas de cadáveres, sigue el PP viviendo de los votos de muchos de los que salieron inmunes y de sus descendientes.

Perdón: había olvidado el trankimazín de la mañana. Ya está, retomo el hilo.

Pensadlo bien: todo encaja…

Uno, Cerebro sabe que por grave que sea el JFDgate, nadie (al menos nadie que a él no le sude la polla) le pedirá responsabilidades; empezando por la prensa, que ha mandado a sus mejores periodistas a Venezuela y a seguir muy de cerca a La Roja y a Piqué.

Dos, en Catalunya, Jorge Fernández Díaz iba a quedar último otra vez. Igualmente, a la mañana siguiente del 26-J, Cerebro tenía previsto llamarlo al castillo, atarlo a una silla y ofrecerlo como desayuno a los perros famélicos del PP. Así que a la porra con los gritos escandalizados de los catalanes. El domingo no van a votar a Jorgito. ¿Y?

Y tres, y ahí vamos: la filtración servirá para demostrar que un popular hace lo que sea para mantener España unida. Si hay que arremangarse y bajar al fango a liarla parda, pues se baja. Y eso sí que va a representar un montón de votos más de los buenos patriotas que pueblan la piel de toro.

Jaque mate en tres jugadas. Genial.

Mientras, Cerebro sigue representando su papel a la perfección. Yo también creía que era nuestro Forrest Gump autóctono, un papanatas que lo veía pasar todo sin hacer nada, sentado con una caja de los chuches en la parada del bus del sistema y con un himno chabacano de fondo.

Y resulta que el tonto era yo.

La alternativa es demasiado espantosa.

 

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5 Junio, 2016

Corto premiado

Empiezo el domingo sintiéndome como Don Draper calvo y con gafas: “Consumo responsable/ Nivel 7”, el corto que escribí a  cuatro manos con Santiago Segura para Cinergía (Gas natural/El Terrat/Arena Media), acaba de ganar el Gran Premio y el Sol de Oro en el apartado Contenidos de marca en la 31ª edición de los Premios El Sol, los más importantes de Iberoamérica sobre comunicación publicitaria.

http://elsolfestival.com/palmares/edicion-2016/?idm=18

Si alguien aún no ha visto el corto, sólo son siete minutos. Y es gratis. Aquí va…

http://cine.gasnaturalfenosa.es/cinergia-segunda-edicion/cortos-cinergia-segunda-edicion/nivel-7/

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2 Junio, 2016

El paginómetro

Los de Amazon tienen un curioso detector para la gente que lee en formato digital. Según él, los que compraron la edición catalana de El bajel de las vaginas voraginosas (Edición 2016) leen cada dos días unas cien páginas, con una o dos manos (eso ya no lo  indica). No está nada mal. Hace ilusión saberlo.

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1 Junio, 2016

10 motivos para leer “El tiempo de la luz”

  1. Los personajes. Siempre comparo una novela con el ajedrez: no puede haber piezas que ejecuten el mismo movimiento o la partida no chuta. En la novela de Sílvia Tarragó los roles de los personajes, lo que les impulsa a actuar y sus conflictos están meditados al milímetro. A la luz se opone siempre su sombra. Hay un doctor Artigas como contraste a Manuel.
  2. Las tramas. Dejad que lo diga claramente: hay novelas románticas tan empalagosas y con tan poca chicha que deberían estar prohibidas por sanidad, por respeto a la salud mental de los lectores y lectoras. En “El tiempo de la luz” nunca pasa eso, porque la historia de amor principal sólo es el tronco del que van surgiendo otras historias.
  3. Escenarios fascinantes. Empezando por la Avenida de la luz, del título; pero también la Casita Blanca, el Liceu la noche en que debutó Josep Carreras o el Bellamar de Premià.
  4. Un riguroso trabajo de documentación que va desde hechos históricos a los pequeños detalles (para mí los más importantes) . Por citar un ejemplo, esa cita de los Mad Men españoles de la época: “No se pinte los labios. Avívelos con Marilú de Pimpinela”. Eso contribuye a hacer creíble un paseo histórico de medio siglo, desde 1940 al epílogo de 1990. Y en el que la actitud de los personajes también está “documentada” (como la mentalidad machista de todas las mujeres, a excepción de Lorelei… y porque viene de fuera)
  5. El ritmo. Cuando conviene, la escritura es pausada, reflejando el ritmo de una época anterior a twitter. Como cuando Rosita y Coral pasean por las Ramblas. Pero si hay que acelerar el ritmo en una escena en la que alguien es tiroteado, la autora se arremanga y lo hace sin que le tiemble el pulso.
  6. Recursos narrativos. Ligado con el anterior. Pero no sólo hay un dominio del ritmo. También hay giros sorprendentes en esta novela, como cuando resurgen personajes del pasado. O momentos en los que el lector es el único testigo de que alguien ha sido acusado injustamente de un asesinato. O ese recurso (tan querido por los guionistas de series) del cliffhanger, en este caso acabando en alto muchos capítulos para obligarnos a seguir leyendo.
  7. Coral sí, pero… En mis clases de novela en l’Escola d’Escriptura de l’Ateneu suelo pelearme con alumnos que no entienden este concepto: una novela puede ser coral, pero al menos tiene que haber un héroe con el que identificarse. En El señor de los anillos sale mucha peña, y la mayoría hace cosas heroicas… pero de héroe real (en el que volcamos toda nuestra empatía) sólo hay uno: Frodo. Sílvia Tarragó tiene esa lección bien aprendida, y aunque en su novela hay un montón de personajes, desde el principio queda claro por quién apuesta: Julia.
  8. Camaleonismo estilístico. Que es una forma súper complicada de decir “bien escrita”. Cuando el estilo tiene que ser poético, lo es (“En ese ámbito robado a la oscuridad se había abierto un paréntesis en el que el ayer confluía y el mañana había dejado de existir”); y cuando el cuerpo del lector le pide marcha, no se corta (“De un manotazo le desgarró las bragas, la apoyó contra la pared y la penetró”).
  9. El humor. No hay mucho, y quizás no muy evidente, pero el que hay provoca una sonrisa. A mí, al menos, me hace mucha gracia que todo un Almirante de la marina se quede tieso viendo Blancanieves.
  10. Conozco a Sílvia,  me cae muy bien y, además, también le gustó mi último libro.  Así que vamos uno a uno.
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