Guardiola, guionista

Visto lo visto, qué bonito gesto para el espectáculo tuvo el Madrid, materializando el regalo de Valdés nada más arrancar el partido. Si todo el clásico hubiera sido un baño del Barça a los peleles merengues, como en la segunda parte, habría sido un gustazo indiscutible para los culés, pero un desastre a nivel de estructura dramática. Sería como si Rocky tumbara a Apollo al primer gancho. Como si Luke Skywalker se cargara la Estrella de la Muerte al minuto dos. Como si Nacho Vidal se follara a la chica nada más llegar. Bueno, borrad esta última.

Los buenos espectáculos necesitan su tempo, su planteamiento, su nudo, su desenlace.

Para mí, el clásico del Bernabeu fue lo más parecido posible, en fútbol, a “El conde de Montecristo”. En el primer volumen, Edmond Dantès es injustamente encerrado en un calabozo, y todo parece indicar (al menos para el lector culé, que tiende a verlo todo chungo) que va a pudrirse en él inevitablemente. Pero hacia el final, gracias a su encuentro con el abate Faria (Alexis) consigue escapar. El segundo volumen es, básicamente, la crónica de su venganza por lo mal que lo pasó en el primero.

Visto lo visto, he llegado a la conclusión de que Valdés se la pasó a propósito a Dí Maria, siguiendo las instrucciones de Pep Guardiola. “Es para mejorar la estructura”, seguro que le dijo el míster.

A ver con qué nos sorprenden en Japón.

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